Arte

Arte/Cidade en la zona
este de San Pablo, Brasil

 

LA CIUDAD EN CUESTIÓN
por Nelson Brissac Peixoto

En el año 2002, Arte/Cidade se dedicó a indagar las condiciones urbanas y sociales que caracterizaban la zona este de San Pablo. Las tres intervenciones artísticas que se describen a continuación son parte del resultado de ese proceso.

La intervención de José Resende ocupó una amplia zona delimitada por una vieja estación ferroviaria y un depósito de almacenaje de granos. Allí se presentaban de manera ejemplar elementos típicos de las metrópolis en transición, en las que la aceleración de las transformaciones urbanas convive con la inercia de los materiales abandonados. El terreno plano, sin referencias visuales próximas, y la presencia de innumerables vagones de tren desactivados dificultaban la aprehensión visual del lugar. Resende no tomó los vagones exactamente como objetos o formas escultóricas, sino como elementos para configurar un espacio mucho más amplio: la estación ferroviaria y sus alrededores. Y su intervención consistió en inclinar hacia arriba algunos de los vagones, a través de cables de acero y pesados topes que permitían que se apoyaran unos sobre otros. Esta disposición sugería formas alternativas de recorrer y transitar la zona.

La propuesta del artista Antoni Muntadas consistió en colocar placas conmemorativas en aquellos lugares de esta zona que habían sufrido situaciones de desastre urbanístico y social. Las placas, que reproducían las que se usan en las inauguraciones de obras públicas, indicaban la fecha e identificaban a los responsables de cada hecho. Todos estos monumentos a las catástrofes urbanas figuraban en un mapa de la región especialmente confeccionado, reflejo del penoso itinerario que la población debe recorrer a diario. El proyecto se completó con postales que, en lugar de mostrar los sitios turísticos de la ciudad, exhibían las situaciones denunciadas.

Maurício Dias y Walter Riedweg trabajaron a partir de la actividad de los vendedores callejeros de un sector de la zona, donde la ocupación informal diluye todas las distinciones, fronteras y contornos. Filmaron cortometrajes al estilo de los spots publicitarios, en los que aparecían aproximadamente una docena de vendedores que anunciaban sus productos y hablaban de sus vidas. Los videos se proyectaron luego en las carpas de cada uno de ellos, cubiertas por lonas estampadas con sus fotografías. En el centro del lugar se construyó una estructura de dos pisos desde la que se emitian esas imágenes y que servía a su vez como punto de encuentro y mirador. De esta manera lograron instalar un dispositivo paralelo al circuito dominante de la publicidad, la comunicación y el consumo. Este dispositivo permitió que la identidad y la historia de los actores sociales excluidos de la economía formal y de las otras instancias de la ciudadanía encontraran un canal de manifestación.


Publicada en TODAVÍA Nº 13. Abril de 2006