Revisitar Brasília

por ADRIÁN GORELIK historiador, Universidad Nacional de Quilmes
miembro del Consejo de Dirección de la revista Punto de Vista

 


Imagen actual de Brasília
Foto: A. G.

 

 


En 1965, poco después de su inauguración, el sociólogo urbano Jorge Enrique Hardoy decía que "la función integradora y el valor simbólico de Brasília" era uno de los principales atisbos de que Latinoamérica estaba "avanzando hacia sus propias fronteras". Esas ideas han quedado atrás, en el polvo de la confianza desarrollista de entonces. Pero Brasília sigue ahí, más vital que nunca, desafiando nuestra capacidad interpretativa.

Brasília está próxima a cumplir cincuenta años, y sin embargo sigue siendo la ciudad más moderna de Latinoamérica, y quizás del mundo. Si tuviera que filmarse una película futurista, no podría encontrarse mejor escenografía que la magnífica perspectiva de su eje monumental, con los bloques idénticos de los ministerios conduciendo rítmicamente hacia el clímax del remate, la elegante doble torre del Parlamento flanqueada por las dos semiesferas brillando al sol como objetos perfectos diseminados por un dios juguetón, manifiesto purista que todavía hoy logra conmovernos.