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Imagen actual de Brasília
Foto: A. G.
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En 1965, poco después de su inauguración, el sociólogo
urbano Jorge Enrique Hardoy decía que "la función integradora
y el valor simbólico de Brasília" era uno de los principales
atisbos de que Latinoamérica estaba "avanzando hacia sus propias
fronteras". Esas ideas han quedado atrás, en el polvo de la
confianza desarrollista de entonces. Pero Brasília sigue ahí,
más vital que nunca, desafiando nuestra capacidad interpretativa.
Brasília está próxima a cumplir
cincuenta años, y sin embargo sigue siendo la ciudad más moderna
de Latinoamérica, y quizás del mundo. Si tuviera que filmarse
una película futurista, no podría encontrarse mejor escenografía
que la magnífica perspectiva de su eje monumental, con los bloques
idénticos de los ministerios conduciendo rítmicamente hacia
el clímax del remate, la elegante doble torre del Parlamento flanqueada
por las dos semiesferas brillando al sol como objetos perfectos diseminados
por un dios juguetón, manifiesto purista que todavía hoy logra
conmovernos.

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