JUAN DOFFO
La buena memoria, instalación
100 x 100 x 65 cm, 1995

 

 

 

La Historia en tiempos difíciles

por ALEJANDRO CATTARUZZA historiador, profesor de historiografía,
UBA - Universidad Nacional de Rosario


La actitud de mirar hacia el pasado y evocarlo se apoya en la creencia de que allí se encuentra alguna clave para explicar el presente. Pero, ¿qué tipo de historia puede contribuir a una reflexión crítica sobre la situación argentina actual?

Miradas hacia atrás
Las apelaciones al pasado nacional, realizadas de múltiples modos, se han convertido en un ejercicio frecuente en la Argentina de la crisis. Tanto el Estado como los medios de comunicación, algunos intelectuales y también dirigentes de la protesta social recurren en estos tiempos al uso de imágenes que remiten a la historia, reciente o lejana, de la Argentina.

A su vez, amplios sectores del público parecen dispuestos a escuchar con atención esas voces que aluden al pasado. En el Informe Preliminar de la Encuesta Nacional de Lectura y Uso del Libro, de mayo de 2001, se señalaba que entre los "temas" más leídos aquello que los encuestados llamaban historia ocupaba el primer lugar. Por supuesto que esta información debe completarse con muchas otras, como las cifras de lectores de libros frente a las de quienes sólo leen diarios; quien esté decidido a un análisis en detalle, por otra parte, debe afrontar la mucho más delicada y compleja tarea de definir qué es para estos lectores un texto de historia. Sin embargo, el dato no deja de ser significativo. Pueden agregarse a él los éxitos de venta de libros como el de Ignacio García Hamilton sobre San Martín, el de Pacho O´ Donnell sobre Rosas, o el más reciente de Jorge Lanata, que ha llegado a los 100.000 ejemplares en muy poco tiempo. Parece existir, entonces, un mercado amplio –muy amplio si se tiene en cuenta el estado del negocio editorial– para libros que, se supone, son libros de historia y se presentan como tales.

Otros indicios pueden agregarse a este conjunto. Uno de ellos es la recurrencia, por parte de actores muy diversos, y en algunos casos fuertemente críticos del estado de las cosas, a un procedimiento clásico: la exaltación de los próceres, la conmemoración de los héroes de la nacionalidad. Libros con fragmentos de escritos de Moreno o San Martín, o su lectura en actos públicos de resistencia cultural, son productos y prácticas corrientes en estos días. Es posible conjeturar que, al menos en parte, esta actitud de mirar hacia el pasado y evocarlo se funda en la creencia de que allí puede hallarse alguna clave para enfrentar la situación actual.