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Las tardes del Centro Cultural Ricardo Rojas esconden una extraña gema: El Programa de Extensión para Adultos mayores de 55 años, una propuesta de formación y capacitación de la que ya participan miles de alumnos, y que promete seguir creciendo. Su secreto: considerar la edad sólo un número sin mucha importancia. Si alguien decidiera pulsar el clima de época
de los últimos diez años en la Ciudad de Buenos Aires, seguramente
el Centro Cultural Ricardo Rojas le resultaría un termómetro
más que preciso. Juvenilia descremada, arte y vanguardia posmo,
tuvieron al moderno edificio de Corrientes y Ayacucho como recurrente
centro de convenciones. Sin embargo, y acaso para confirmar que la contradicción anida en el alma misma de las cosas, una recorrida por el Centro Cultural durante alguna de sus apacibles tardecitas puede deparar más de una sorpresa. Una de ellas es que casi todas las instalaciones de los amplios tres pisos del Rojas, más el "Rojitas" anexo, lejos de nutrirse de las mieles pujantes de la juventud, están ocupadas por nobles damas y caballeros cuyo promedio de edad supera los 60 años y cuya dedicación a la hora de aprender supera la de muchos de sus circunstanciales colegas. Se trata de los casi 4 mil alumnos que tiene el Programa de Extensión Universitaria para Adultos Mayores de 55 años que, desde su creación en 1987, no ha parado de crecer. Sociología, Folklore, Expresión corporal, Historia del Arte, Psicología, Computación, todos divididos en varios niveles y destinados a públicos distintos, son algunos de los más de 150 talleres del Programa, que rebosan de pedidos de inscripción.
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