América do Sul, do sol, do sal: el sueño de Armaçao
 

Señal para navegantes
1994
objeto, 47x40 cm

 

Nada escapa a sus propósitos. Todos los objetos están destinados a formar parte de esa ronda. Si no es hoy será mañana. Ya verán. Hagamos un catálogo y encontraremos que la procedencia es tan variada que tanto el mundo metalúrgico como el gastronómico tienen su lugar en el mundo de Nigro. Entra todo. El ámbito mágico entrelazado en un marco histórico, el referente marino incrustado en un entorno aéreo. Nunca vi trozos de hilo más fotogénicos, madera terciada más elocuente, corchos de botella más expresivos, reglas de carpintero más coloridas. Lo que ocurre es que los objetos en sí cargan consigo un dramatismo que Nigro elude. Nigro desdramatiza, esto es, vacía a los objetos de su propio drama, y al incluirlos en un entorno desconocido, que no les estaba destinado, al vaciarlos de sentido llamando a las cosas por otro nombre, pone todo patas para arriba. La poesía está donde parece no estar, y siempre está en un lugar distinto del que se sospecha. Vive de modo extraño en la casa del tiempo, debajo de las escaleras, junto a las bolsas de basura, en las costas de Armaçao. Allí donde todo el mundo pasa de largo y nadie repara en ella.

Armaçao es un sembrado de polvo y tierra fértil para el hallazgo, algo así como el paraíso de los recolectores, la tierra yerma donde poder tenderse como lagartos al cielo estrellado de la noche del arte. “América do Sul, América do Sol, América do Sal”, en ese homenaje a Oswald de Andrade cuaja todo un manifiesto, la puesta a punto de la consigna, su actualización. Todo eso sí, pero también el único barrilete que sobrevivió al desgaste de las olas, el que ofició de soporte, bailando en el aire inmóvil, para observar la noche de Armaçao, un cielo poblado de ojos rojos.

Ungido de Brasil como de una arena purificadora, Nigro no hace más que retratar sus instantes. Es un artista, un servidor de la pesquisa. Armaçao es el soporte donde acaban plasmados todos los tópicos: un concentrado de Brasil, o mejor, un concentrado de aquello que el artista quiere transformar en tópicos de Brasil, su antología personal de cosas amadas, su galería de personajes ilustres. Su canon.

Ya no hago regalos a Nigro. Tiro todo a la basura, dejo todo donde está. Nada me está destinado. Con los objetos no sé hacer otra cosa que describirlos, a lo sumo regalarlos. Dejo que sigan viviendo su muerte, esperando que el camino de Nigro se cruce con el de ellos. Él plasma el sueño de las cosas. Igual que nosotros, ellas también sueñan con otro mundo posible. Sólo que el de ellas es verdaderamente mejor que el nuestro. La Serie de Armaçao, por ejemplo. Allí está el sueño de Armaçao, ni más ni menos. Pinten, dibujen, esculpan Armaçao, y no harán más que representar al Armaçao que ustedes llevan dentro. Cumplan el sueño de Armaçao, y lo que estarán haciendo es un objeto de Nigro.

Barrilete. Homenaje a Oswald de Andrade
1995
objeto, 68x46 cm