Pesca del viento. Serie de Armaçao, es el título de una serie de objetos y collages de Adolfo Nigro. Estas obras inspiradas en su viaje por tierras brasileñas constituyen, por un lado, un punto culminante en el trabajo que este destacado artista plástico desarrolla a partir de materiales desechados, arrojados al olvido, y por otro, todo un homenaje a la tradición del arte latinoamericano.

América do Sul, do sol, do sal: el sueño de Armaçao

por GUILLERMO PIRO
Escritor y periodista

Nigro no acepta regalos. O mejor dicho, el regalo es aceptado con la grandilocuencia efusiva de quien, agradecido, sabe demostrar cuán feliz lo han hecho, pero el regalo en cuestión jamás llegará al sitio para el que estuvo destinado. Me refiero a los pequeños objetos encontrados, los corchos, los trozos de madera pulidos por el tiempo y el agua, las pequeñas piedras agujereadas, erosionadas por el viento y la arena.

En una época yo buscaba objetos para Nigro. En una época vivía pensando en el destino de las cosas, en lo que está escrito en el desecho. Recolectaba basura para él, cosas sin importancia, pero cosas en las que, de algún modo, yo conseguía “ver” un destino nigriano. El problema es que la sola visión de ese destino implicaba una obra posible y, por lo tanto, muy probablemente mi regalo iba acompañado de un proyecto de obra, que Nigro escuchaba con atención, para saber, creo ahora, exactamente lo que no debía hacer. Porque pareciera que el sólo hecho de que un proyecto estuviera en mi cabeza, como pasa con los sueños, hacía mía esa obra. Y a Nigro no le gusta la intromisión, no le gusta deberle cosas a quien lisa y llanamente no admira con la vocación de los que adoran alimentar una deuda de amor. El objeto en sí podía atraerle, porque tiene ojos para ver y un corazón que siente, pero en tanto el objeto corría de la mano de un proyecto, quedaba descartado desde el vamos. Los objetos tenía que encontrarlos él o no existían.

Los objetos de la Serie de Armaçao deben haber sido hallados así. ¿Cuál es entonces la condición para terminar siendo un objeto nigriano? No tanto “ser” sino ser pasibles de “formar parte” del mundo nigriano. ¿Y cómo es ese mundo? Es complejo, abierto, solidario y solitario, lleno de cosas para amar y de cosas para odiar, lleno de ruidos y olores y de todas esas cosas que uno automáticamente asocia al espíritu de la poesía. Piénsese en todo el peligroso repertorio de metáforas acerca de la poesía y se estará circulando por el no menos peligroso repertorio de las metáforas asignadas a la obra de Nigro.

Lombriz nocturna
1995
objeto, 112x9 cm

El pescador
1995
collage, 45x22 cm