Lo evidente y lo latente: la educación en los procesos de integración
 

 

Este examen, que certifica niveles de dominio cualquiera haya sido el ámbito de aprendizaje, tiene como principal horizonte el Brasil y apunta a fortalecer la variedad latinoamericana en el uso del español.

Cabe mencionar también el inicio de una implementación experimental de acreditación para el Mercosur de las carreras de Medicina, Ingeniería y Agronomía, con el fin de avanzar en la compatibilización de títulos y habilitaciones profesionales. La circulación de personas y enriquecimiento mutuo en el desarrollo conjunto del conocimiento es una de las compuertas que se abre a medida que los procesos de integración se ponen en marcha.

No contamos con un relevamiento exhaustivo, hasta el momento, de las experiencias institucionales referidas a la integración. Sin embargo, sabemos de su existencia, su variedad y su calidad. Solo para dar cuenta de algunos ejemplos, mencionaremos dos.

Una de ellas alude a la práctica de intercambio entre alumnos de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba y el Colegio de Aplicación de la Universidad Federal de Santa Catarina, que se desarrolla con gran éxito desde hace varios años.

Ver al otro, conocerlo, valorizarlo en su realidad y como consecuencia de ello, reflexionar sobre el diálogo entre las culturas, son los retos que se plantean ambas escuelas. El intercambio entre docentes permite aportar, a su vez, en lo referido al currículum y las prácticas escolares.

Otra de las experiencias educativas consiste en el uso de fuentes orales en la enseñanza. Se lleva a cabo desde 1998 en escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires que cuentan con un número importante de niños procedentes de países limítrofes. En términos formativos, esta propuesta contribuye a atender desde las aulas la conflictividad afectiva, social y cultural de la experiencia migratoria, en el contexto histórico actual.

Si el conocimiento ha recuperado un lugar central en el debate acerca de las estrategias de desarrollo económico y social, es de suponer que se considere a la educación como herramienta fundamental para la constitución de la ciudadanía y el crecimiento económico.

A su vez, el escenario de profunda crisis recoloca prioridades y la educación se encuentra entre ellas, en tanto le cabe entre sus tareas fundamentales el fortalecimiento de la democracia, el incremento de la igualdad social y el aporte a la estabilización económica.

Para pensar si es posible el futuro se debe advertir que el posicionamiento del Estado, de las familias, de los docentes y de los alumnos con respecto al papel de la escuela es central frente a la corrosión de la mayoría de las instituciones.

Una educación contextualizada y atenta a los intereses sociales está latente.