Lo evidente y lo latente:
la educación en los procesos
de integración

por SILVIA FINOCCHIO
Investigadora de FLACSO

La discusión sobre qué identidades culturales debe promover la institución escolar adquiere un peso particular en una época signada por el respeto a la diversidad. En este sentido, la reformulación de los contenidos de los programas de historia y geografía y el reconocimiento de los estudios básicos entre los países miembros del Mercosur abren alternativas para proyectos comunes.

 

Collage
ADOLFO NIGRO

Noche de Armaçao
1994
objeto, 45.5x52 cm,
colección particular

 

 

Fue la escolarización, en primera instancia, la que puso los moños el 25 de mayo en la cabeza de los chicos, la que promovió las lecturas alusivas a los próceres, la que impuso los ademanes graves en señal de respeto y honor a los símbolos nacionales. Por encima de todos los ideales y los sentimientos, la escuela se encargó durante décadas de inducir en el ánimo de niños y jóvenes, el "amor a la Patria".

Autoritaria por su acción homogeneizadora y al mismo tiempo democrática por su carácter de "dadora" de conocimientos –dar de leer, dar de escribir, dar cuentas, dar historia, geografía, química o física–, la escuela imponía una identidad fundada en la nación e integraba bajo una promesa: la de ser puente a una existencia de mejores condiciones.