|
|
|
||
|
|
Seguir trabajando para la convergencia
de las variables macroeconómicas fundamentales en la línea
acordada en Florianópolis, pero estableciendo mecanismos de castigo
para el período de transición. Para avanzar con esta agenda, las palabras
clave son cooperación, coordinación y armonización.
La cooperación es indispensable para construir las instituciones
que hagan posible explotar las oportunidades y establecer mecanismos de
castigo que vuelvan confiables los compromisos. La coordinación
es vital para el diseño y la eficiencia en la implementación
de políticas que tienen a la región como ámbito.
Por último, la armonización de regulaciones y de metas para
las variables macroeconómicas fundamentales facilita la coordinación
y la cooperación a la par que desalienta conductas oportunistas. La pregunta sobre cuál sería
la mejor estrategia para el manejo de los problemas macroeconómicos
del bloque no puede contestarse haciendo abstracción de la marcha
general del proceso de integración. Resultaría ingenuo ignorar
el hecho de que el Mercosur enfrenta hoy grandes desafíos y que
diferentes rumbos son posibles a partir del presente. Desde la perspectiva
macroeconómica, algunos de esos rumbos no son excesivamente demandantes
en términos de coordinación. Si
el impulso que dio origen al Mercosur se diluye en una mera zona de libre
comercio es por desinterés o falta de habilidad para resolver los
problemas que plantea la formación de una unión aduanera
y para asumir, posteriormente, el camino hacia una integración
más y más profunda. En un escenario de estas características,
el problema de la estabilidad macroeconómica sería un problema
a resolver, básicamente, en el ámbito nacional. La cuestión de la coordinación
sólo adquiere sentido pleno y alta relevancia en la perspectiva
futura del Mercosur, si los estados que lo componen se mueven con decisión
y firmeza hacia la integración profunda. Nosotros creemos que ésa
es la mejor opción que tienen para crecer e integrarse en la economía
globalizada, dado el escenario actual de creciente proteccionismo en el
Norte. Más allá de las cuestiones técnicas, la principal razón para buscar la convergencia en la evolución macroeconómica es geográfica y política. Como vecinos, los países del bloque están condenados por la geografía a comerciar y a buscar juntos su lugar competitivo en el mundo. Pero, además, en las actuales circunstancias de convulsión mundial, el Mercosur aparece con un rol de hecho: se lo percibe como un factor de estabilidad política en un área libre de conflictos. El fracaso del Mercosur, entonces, afectaría sensiblemente el prestigio y la credibilidad de los países de la región.
|
||