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A partir de los años sesenta, se produce un vuelco fundamental. La aparición del fascismo, el autoritarismo y, por último, la dictadura, en un país tradicionalmente democrático, pone en las voces del canto popular la responsabilidad de la rebeldía. Entonces, la murga se transforma en un arma política, que representa la expresión de la gente aún en el período de más férrea censura, es decir, entre 1975 y 1982. Araca la cana, La reina de la teja y la recién nacida Falta y resto, son las abanderadas aunque no las únicas de ese movimiento. A principios de los años ochenta, Buenos Aires inicia contactos con ese fenómeno cultural que cobraría un impulso arrasador. Algunas de las agrupaciones más exitosas del período, como Falta y resto, cruzan el Río de la Plata y actúan en diversos escenarios argentinos. Cabe comentar que el teatro La Trastienda fue aquí pionero y tuvo la visión de lo que podía suceder con esas agrupaciones; no en vano, fue también el primero en "importar" a Jaime Roos, cuando era todavía un ilustre desconocido. A medida que las presentaciones murgueras que venían del otro lado del río se hacían más frecuentes, el sonido uruguayo fue logrando algo que no había pasado en todo el siglo: influir sobre músicos argentinos. La fama ganada por Jaime Roos tuvo que ver con esto, ya que gran parte de su repertorio "Adiós juventud", "Colombina", "Brindis por Pierrot", etc. es puramente murguero. Hay otro gran autor uruguayo cuyo nombre no dice mucho a los argentinos, pero cuyo tema "Al fondo de la red" tuvo el honor de ser descubierto y grabado ya hace algún tiempo por Gustavo Cordera y la Bersuit Vergarabat. Se llama Mauricio Ubal y fue el fundador de Contrafarsa, una murga que ganó el primer premio municipal con su debut en el carnaval montevideano, y que últimamente se ha estado presentando en la Argentina. Cualquier uruguayo con sensibilidad popular que haya visto por televisión el recital de Bersuit Vergarabat donde se incluye el tema "Qué pasó", sabe que, efectivamente, algo pasó. Allí no sólo está el sonido charrúa: está su manera de cantar, su forma de moverse, su espíritu, su alma; hay una simbiosis total de la música callejera de dos buenos países vecinos. En Hijos del culo, el último trabajo de la banda de Cordera, está la confirmación de ese feliz cruce de charco para la integración. "Negra murguera" puede ser perfectamente algo concebido en la ex Suiza de América. Y en el tema "Es importante", confluyen las dos corrientes identificatorias charrúas: el candombe al estilo Barrio Sur y, enseguida, la murga oriental con todo su poder de comunicación. No hay diferencias entre Falta y resto y la Bersuit Vergarabat en cuanto al estilo de canto y de toque, y eso es lo que importa. No se sabe cuál será el futuro de esta fusión. Pero, sin dudas, se trata de algo muy provechoso para la cultura de las dos orillas.
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