Desde hace unos quince años se estudian cuestiones relativas a las políticas lingüísticas en la Argentina y se alerta sobre la falta de una toma de decisiones planificadas en ese terreno. Las actitudes estatales ante el uso y la enseñanza de los idiomas tienen una relevancia política que no debe ser subestimada.

 

Los idiomas del Mercosur

por ROBERTO BEIN
Profesor de Sociología del Lenguaje, UBA.

A lo largo de la historia, los estudiosos han intentado explicar por qué cambian las lenguas. Una hipótesis es la de la "economía lingüística", es decir, una paulatina simplificación de los recursos lingüísticos, como la supresión de la declinación latina en las lenguas romances. Otras explicaciones son más descriptivas: las lenguas cambian con la introducción de nuevos vocablos, debidos al conocimiento de nuevas realidades (como "puma" y "pampa" o, más recientemente, "sida" y "genoma"), a inventos o nuevos procedimientos (como "teléfono", "vacunar", "informatizar"), a cambios sociopolíticos ("burguesía", "globalización") y al olvido de palabras que designan realidades caídas en desuso ("cataplasma", "ebúrneo"). También cambian cuando entran en contacto con otras, en procesos de migraciones, conquistas, desplazamientos de población e incremento del comercio más allá de las fronteras lingüísticas, lo cual abarca desde la introducción de extranjerismos hasta la formación de lenguas "híbridas", de mezclas. Dentro de una misma lengua, un grupo puede introducir cambios que luego se adoptan en general (como la pronunciación "sh" de la "ll" y la "y" en el castellano de los jóvenes porteños).

Pero un factor que tiene una larga historia y que, sin embargo, se omitió estudiar hasta hace unas tres décadas, es que las lenguas también cambian, se introducen nuevas, se determina qué lenguas extranjeras estudiar e incluso se cambia de lengua, debido a decisiones conscientes y planificadas de quienes tienen el poder de hacerlo: generalmente, gobiernos o colectivos con gran influencia pública. Estas decisiones son lo que se denomina política lingüística; y su puesta en práctica, planificación del lenguaje.

El español en Brasil: una anécdota reveladora
Permítaseme ilustrarlo con una anécdota familiar. Hace poco recibí un e-mail de una prima mía que vive en Río de Janeiro. A su hijo Miguel le habla en español argentino. Y ahora Miguel tiene clases de español en la escuela. Mi prima escribe lo siguiente: