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El futuro biotecnológico del reducido núcleo de países donde se realizaron los proyectos genómicos, y se inventa y se desarrolla la biotecnología competitiva que genera revoluciones farmacológicas y explosiones bursátiles, difiere considerablemente del futuro de países como el nuestro. (...) En el estado actual de nuestra medicina y de nuestra ciencia, la participación argentina en la biotecnología es un simple ejercicio literario. Cualquier resultado de interés tecnológico formará parte del telón de fondo amorfo donde se inscriben las novedades patentables por otros. El único futuro biotecnológico compatible con nuestra realidad es el de seguir siendo compradores pasivos de ideas, instrumentos y productos inventados y desarrollados en el exterior (...) En la medida en que los países subdesarrollados continúen proponiendo y aceptando estrategias de desarrollo biotecnológico basadas en el ofrecimiento de mano de obra barata para realizar ensamblajes de conceptos y objetos inventados y desarrollados sin nuestra participación intelectual, el futuro no parece muy prometedor. Si es cierto que, como se anticipa, gran parte de los alimentos, fibras, biomateriales y medicamentos del futuro se obtendrán a partir de plantas y animales genéticamente modificados, tal vez sea hora de que dejemos a un lado la idea de que el desarrollo científico es un lujo. Tal vez sea hora de aceptar el desafío.
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